Disminuyen los casos de cáncer de mama en mujeres de más de 45 años

30 10 2009

La incidencia de cáncer de mama en mujeres españolas de más de 45 años desciende anualmente en un 3% desde 2001, según concluye un estudio publicado en The Journal of the National Cancer Institute. Los investigadores creen que los programas masivos de cribado de cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas han contribuido a reducir las tasas de incidencia de este tipo de tumor.

El estudio analizó los cambios en la incidencia del cáncer de mama en España entre 1980 y 2004. Se incluyeron un total de 80.453 casos de cáncer de pecho invasivo en mujeres mayores de 25 años, utilizando la información existente en los 16 registros de cáncer españoles. Los resultados constataron que la incidencia global de cáncer de mama aumentó un 2,9% anualmente entre 1980 y 2000. En 2001, sin embargo, se produjo un cambio de tendencia y se registró un descenso anual del 3% en mujeres mayores de 45 años, en especial, en mujeres de entre 45 y 64 años.

España se sitúa así en la misma tónica de reducción del número de casos de cáncer de mama en mujeres de más de 45 años observada ya en países industrializados como Estados Unidos, Canadá, Australia, Holanda, Francia e Italia. Los investigadores advierten, no obstante, que esta tendencia podría no ser generalizable a todo el país, ya que existen diferencias regionales en la aplicación de los programas de cribado, así como diferencias en la calidad de los datos de los registros de tumores.

mamografía

Los programas de cribado de cáncer de mama se realizan en España desde 1990.

Además de la contribución de los programas de cribado de cáncer de mama, la drástica disminución en el número de mujeres que toman tratamiento hormonal sustitutivo puede ser otro factor explicativo de la reducción en la frecuencia de cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas. El uso de esta terapia decayó tras la publicación de los resultados de la Women’s Health Initiative, un ensayo que fue interrumpido porque las  mujeres en el grupo experimental desarrollaron más enfermedades cardíacas y más casos de cáncer de mama invasivo. Aunque el poco tiempo transcurrido entre la caída en el uso de este tratamiento hace difícil establecer una relación causal, datos epidemiológicos muestran un fuerte descenso en el riesgo de cáncer de mama al año de detener la terapia con estrógenos más progestágenos, por lo que los autores del estudio contemplan también esta posibilidad como explicación del descenso en la incidencia de cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas.

Por otra parte, el estudio confirmó que la tendencia a la baja se revierte en mujeres jóvenes. Así, en mujeres menores de 45 años, la incidencia del cáncer de mama mantuvo un crecimiento constante de un 1,8% anual durante todo el período analizado. Los científicos señalan que el aumento en la incidencia de cáncer de mama en mujeres jóvenes tiene que ver con los recientes cambios en los patrones reproductivos y de estilo de vida, como el descenso de la natalidad y el aumento de la edad para tener el primer hijo.





Manifiesto de FECMA con motivo del Día Internacional del Cáncer de Mama 2009

19 10 2009

Manifiesto 2009

 Con motivo de la conmemoración el 19 de octubre del Día Internacional del Cáncer de Mama, el  blog Salud, comunicación y género quiere unirse al manifiesto de la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA). El documento recoge las necesidades prioritarias de las mujeres con cáncer de mama y las reivindicaciones de este colectivo, que representa a 35.000 mujeres que han pasado la enfermedad, agrupadas en 35 asociaciones de toda la geografía española.

Por su parte, Salud, comunicación y género mantiene la campaña reivindicativa y de concienciación La lucha sigue, lanzada desde este blog con el objetivo utilizar los nuevos medios de comunicación sociales y las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías de la información para contribuir a generar debate y a concienciar sobre los retos colectivos que plantea esta enfermedad a nivel sanitario, político y social.





¿Error humano o error sistémico?

16 07 2009

Hospital Hregorio MarañónAsistimos con perplejidad durante estos días a la noticia de la muerte del pequeño Ryan en el hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde permanecía ingresado desde su nacimiento el pasado 29 de junio.

Ryan era un bebé prematuro nacido por cesárea a las 28 semanas de gestación, tan sólo varias horas antes de que su madre, Dalila Mimoumi, se convirtiera en la primera víctima mortal de la gripe A en España, tras peregrinar tres veces por los servicios sanitarios madrileños hasta que finalmente fue ingresada en la UCI del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Su hijo, Ryan, falleció también el pasado 13 de julio, no de gripe A, como podría esperarse, sino tras recibir alimentación por vía intravenosa, en lugar de nasogástrica.

La investigación judicial deberá determinar lo ocurrido y establecer las responsabilidades civiles y penales oportunas, pero parece muy difícil explicar cómo pudo cometerse un error tan grave. En muchos hospitales españoles los tubos están perfectamente diferenciados con colores u otros elementos identificativos, precisamente para no cometer este tipo de fallos fatales. En algunos países europeos, además, los catéteres que se usan para administrar medicación y alimentación son incompatibles entre sí, lo que evita errores como el ocurrido con Ryan. ¿Cómo es posible que precauciones tan elementales no estén protocolizadas y sean de obligatorio cumplimiento en todas las unidades de neonatos de cualquier hospital del país?

Las muertes de Dalila y del pequeño Ryan exigen muchas explicaciones y, sobre todo, dejan al descubierto las debilidades de nuestro sistema sanitario. La profesión sanitaria en España es víctima diariamente de una gran presión asistencial, movilidad interna forzosa, plantillas reducidas, condiciones de trabajo bajo mínimos y fuga de profesionales hacia los nuevos hospitales y hacia otros países. El caso del pequeño Ryan no parece únicamente atribuible a un error humano, sino al triste resultado de graves deficiencias de organización hospitalaria, escasez de medios, falta de protocolos de actuación claros y saturación de trabajo.

Ante este tipo de situaciones, los medios de comunicación no deben simplemente informar de los acontecimientos, sino también sobre las circunstancias y las causas que han hecho que una situación así sea posible. Cargar las tintas contra la persona o las personas que cometieron el error médico no sería suficiente ni tampoco justo. Los medios deben informar pero también denunciar situaciones anómalas. Posiblemente tanto Dalila como su bebé Ryan murieron en circunstancias en las que se produjeron fallos de organización en el sistema sanitario. Como ellos, otras 508 personas fallecieron el año pasado por presunta negligencia médica, según datos de la asociación El Defensor del Paciente. Simplemente, estas muertes se pueden y se deben evitar.





Los transgénicos siembran dudas

23 04 2009

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La reciente decisión de Alemania de prohibir el cultivo de maíz transgénico ante el temor a los posibles riesgos para el medio ambiente ha recibido una amplia cobertura por parte de los medios de comunicación españoles.

Además de Alemania, otros 7 países europeos (Francia, Austria, Hungría, Grecia, Luxemburgo, Suiza y Polonia) ya han prohibido la siembra del maíz genéticamente modificado y España ahora es el único país de la UE que sigue cultivando este tipo de maíz. Según datos de Greenpeace, en 2008, se cultivaron en España 80.000 hectáreas de maíz transgénico, lo que sitúa a nuestro país como el mayor productor de organismos genéticamente modificados (OGM) de la Unión Europea, al concentrar el 75% de toda la producción del continente.

Dos informes sobre daños a dos especies de insectos (pulga de agua Daphnia Magna y a la mariquita Adalia Bipunctata) publicados recientemente en la revista Archives of Environmental Contamination and Toxicology han servido como base a Alemania para vetar formalmente en su territorio el cultivo de transgénicos. Además, un reciente estudio en Estados Unidos alerta del fracaso en las pretensiones sobre el aumento de la productividad, argumento sobre el que en parte se ha basado la defensa de los transgénicos, como una solución para contribuir a la lucha contra el hambre en los países subdesarrollados.

Desde el sector agrícola existen diferentes opiniones, desde los colectivos de agricultores que esperan conseguir mayor productividad y rentabilidad gracias a los cultivos transgénicos hasta los productores ecológicos que se quejan de la dispersión del polen del maíz transgénico a sus cultivos.

Mientras tanto, asociaciones de consumidores se manifiestan en contra del cultivo y la comercialización de productos transgénicos en España ante la incertidumbre existente en relación a sus efectos sobre la salud de las personas y sus consecuencias en el medio ambiente.

 

En estas circunstancias, la ya de por sí difícil tarea de informar de manera equilibrada se convierte en más difícil todavía. En general, tras analizar con mayor o menor detalle las razones aportadas por la ministra alemana de Asuntos Agropecuarios y de Defensa del Consumidor, Ilse Aigner, para vetar en su país el cultivo de transgénicos, los principales diarios españoles también han reflejado el debate público sobre las implicaciones ecológicas de la liberación de organismos modificados genéticamente en el medio ambiente, así como las potenciales consecuencias para la salud humana de incorporar los productos transgénicos en la cadena alimentaria.

El enfoque más sensacionalista, sin embargo, lo ha protagonizado la Agencia Efe al lanzar el titular “Ministra alemana se ampara en una mariquita para prohibición de transgénicos”.

La implantación de cultivos transgénicos es un debate lleno de controversias y un tema espinoso que supone un desafío para los profesionales de los medios, debido a los diferentes y complicados planos en los que tiene lugar el debate. Por un lado, el debate científico acerca del impacto en la salud y en el medioambiente. Por otro lado, los monumentales intereses económicos en disputa y las posiciones enfrentadas de los diferentes actores implicados: agricultores, asociaciones de consumidores, multinacionales productoras de las semillas, empresas de alimentación, administraciones y grupos de presión ecologistas.





Infrarrepresentación en los ensayos clínicos de cardiología

12 03 2009

Los espectaculares logros conseguidos en los últimos años en prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares no se han plasmado en un descenso significativo de la mortalidad en mujeres.

No en vano, la mayor parte de la evidencia en la que se basa la actuación médica actual se ha obtenido a partir de estudios con una mayor participación masculina. Las mujeres siguen estando infrarepresentadas en los estudios clínicos de cardiología. “Tan sólo el 30% de las personas inscritas en ensayos clínicos en cardiología son mujeres, por lo que muchas variantes por sexo, tanto en los factores de riesgo como en la presentación de la enfermedad y en la respuesta al tratamiento, están infrarrepresentadas en este campo“, explica la Dra. Milagros Pedreira, presidenta del Grupo de Enfermedades Cardiovasculares en la Mujer de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Las características clínicas y etiológicas, el perfil de factores de riesgo cardiovascular, la realización de pruebas diagnósticas, las medidas terapéuticas y el pronóstico son distintos entre varones y mujeres en la mayor parte de las patologías cardiovasculares. Para la Dra. Carme Valls, “la intervención y el esfuerzo terapéutico sobre la enfermedad cardiovascular en las mujeres es menor que en los hombres en las diferentes etapas de la historia natural de la enfermedad. En prevención primaria, el control de factores de riesgo cardiovasculares es menor, lo que determina que cuando se produce un evento coronario agudo, las mujeres lleguen en peores condiciones. Presentan, además, mayor edad, mayor comorbilidad general y, en particular, mayor presencia de determinados factores de riesgo cardiovasculares como la hipertrigliceridemia, la diabetes mellitus y la insuficiencia cardiaca congestiva de causa hipertensiva”.

Resulta, pues, imprescindible la investigación dirigida de forma específica a las mujeres, ya sea con una amplia inclusión en los estudios clínicos o con la elaboración de algunos realizados de forma exclusiva en la población femenina.

______________________

 1 Enfermedad cardiovascular en la mujer. Estudio de la situación en España. Sociedad Española de Cardiología. Informe realizado para el Observatorio de la Salud de la Mujer. Ministerio de Sanidad y Consumo.

2 Carme Valls-Llobet, Julia Ojuel Solsona, Margarita López Carrillo, Mercé Fuentes Pujol. Manifestación y medicalización del malestar en las mujeres. CAPs – Centre d’Anàlisis i Programes Sanitaris, Barcelona.





Depresión y prejuicios de género

27 01 2009

 

El personal sanitario tiene mayor tendencia a diagnosticar depresión a mujeres que a hombres, aunque muestren resultados similares a la hora de medir la depresión o presenten síntomas idénticos, según el informe Género y salud mental de las mujeres, de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, la probabilidad de que a las mujeres se les receten medicamentos psicotrópicos es mucho mayor que a los hombres, de donde se deduce que existen prejuicios por razón de género en el tratamiento de los trastornos psicológicos.

 

Para Rebecca Fuhrer, la variabilidad diagnóstica de la depresión no sólo depende de factores de género sino también de la categoría o el estatus social y profesional. Fuher encuentra que, si bien las mujeres se quejan más de fatiga que los varones, sin embargo tienen muchas más posibilidades de ser diagnosticadas de depresión que ellos, que son más frecuentemente diagnosticados de fatiga crónica. Así mismo, los y las pacientes de clases sociales más bajas, a pesar de quejarse de fatiga con más frecuencia, son menos diagnosticados de fatiga crónica. La autora interpreta este sesgo de género y clase social como una manifestación de la subjetividad diagnóstica del personal médico, guiado por estereotipos de género y clase, y concluye que se tiende a diagnosticar a los hombres de un síndrome de apariencia fisiopatológica y no enfermedad mental, -estigmatizada socialmente- y se reserva el diagnóstico de trastorno mental para las mujeres en clases medias y tanto para hombres como mujeres en clases sociales más bajas.

 

La mayor prescripción y consumo de fármacos psicotrópicos en mujeres puede reflejar una mayor prevalencia de depresión y ansiedad en éstas o que al quejarse induzcan la prescripción más que los hombres. Pero también es posible que el personal sanitario atribuya los síntomas a factores psicológicos más fácilmente en las mujeres que en los hombres o tienda a prescribir fármacos para síntomas depresivos a las mujeres más que a los hombres.

 

Como sugieren Mª Teresa Ruiz-Cantero y María Verdú-Delgado[1], el enfoque de género en la práctica médica es una herramienta necesaria que resulta sumamente útil y reveladora.


[1] RUIZ-CANTERO, María T. y VERDU-DELGADO, María. Sesgo de género en el esfuerzo terapéutico. Gac Sanit. [online]. ISSN 0213-9111.

Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0213-91112004000400019&script=sci_arttext





De faldas, cofias, delantales y otras imposiciones reales y simbólicas

13 12 2008

Uniforme Enfermera, Dibujo publicado por juanrojo el 10 abril de 2008 en LaComunidad

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha desestimado una demanda contra las Clínicas Pascual en relación a la obligación para las enfermeras y auxiliares de enfermería de usar un uniforme formado por falda, cofia, delantal y medias, al considerar que no supone discriminación por razón de sexo ni constituye un problema en materia de salud laboral. El Tribunal andaluz afirma en su sentencia que dicha imposición responde a “consideraciones organizativas con la finalidad de dar a la clientela una buena imagen de la empresa”.

 

El tribunal avala así la conducta de la clínica gaditana San Rafael que redujo en 30 euros el sueldo de las enfermeras que usaron pantalón sanitario en vez del uniforme reglamentario con falda, delantal, cofia y medias.

 

Al parecer, la dirección de la clínica argumenta que el uniforme con falda obedece a la necesidad de dar buena imagen de la clínica, de dónde se infiere que una enfermera sólo puede dar buena imagen con falda, es decir, mostrando parte de su cuerpo y ofreciendo una imagen servicial con cofia y delantal, lo cual es intrínsecamente discriminatorio y atenta directamente contra la dignidad de estas mujeres, pues a estas enfermeras se les imponen consideraciones estéticas por el sólo hecho de ser mujeres y se anteponen criterios estéticos y de imagen por encima de los de eficiencia profesional y seguridad laboral para las trabajadoras.

 

Si el uso de la falda realmente diera a la clientela una buena imagen de la empresa (afirmación, por otra parte, bastante cuestionable), entonces todo el personal, hombres y mujeres, tendría que usar falda.

 

Se trata de un sexismo simbólico con repercusiones reales. Se impone el uso de ciertos elementos distintivos que confieren un estatus diferente a hombres y a mujeres. A pesar de desempeñar el mismo trabajo y tener las mismas responsabilidades, las mujeres están obligadas a usar esos elementos diferenciales, porque tienen una función simbólica: les confieren ciertos atributos construidos socialmente (abnegación, vocación de servicio, docilidad, obediencia, subordinación).

 

Como argumenta el presidente del colegio de enfermería de Cádiz, Rafael Campos en declaraciones al diario Público, “un uniforme no puede ser identificativo de papeles sociales ni culturales, ni de modelos ancestrales, sexistas y trasnochados para la mujer”.

 

Aunque pueda parecerlo, no es una cuestión banal. Como en la mayoría de ocasiones, se trata de un problema de poder.

 

Por si había alguna duda, la Sala que ha dictado la sentencia está compuesta exclusivamente por magistrados y, por lo que parece, no especialmente comprometidos con la defensa de derechos fundamentales como la igualdad y la no discriminación.

 

 





La crisis económica y la socorrida metáfora de la enfermedad

7 11 2008

 

Desde que estalló la crisis de las hipotecas basura en Estados Unidos, los medios de comunicación y los analistas económicos han adoptado el lenguaje de la medicina y han hecho gala de una amplia gama de terminología médica para describir la situación provocada por la crisis económica. Se ha hablado de síntomas, de diagnóstico, de infecciones, de riesgo de contagio, de metástasis, de cáncer, de tratamientos de choque, de intervenciones quirúrgicas, de pronósticos desfavorables, de convalecencia, de enfermedad terminal.

 

Nadie ha podido resistirse a la comparación. Desde la política, la economía y el periodismo, se han sucedido los ejemplos de uso metafórico del lenguaje médico.

 

· “La crisis económica es como un enfermo de cáncer que no responde  a la quimioterapia.” (Intereconomía TV)

 

· “La verdad es que llevamos unas semanas que nos acercamos al quiosco como el que visita al oncólogo, pensando que la situación no tiene remedio.”  (La Vanguardia, 8 de octubre)

 

· “La actual crisis financiera es una “enfermedad vergonzosa” (Richard Fisher, Presidente de la Fed de Dallas, el 25 de septiembre)

 

· “La crisis financiera global actual es una de las consecuencias del capitalismo, cuyas fases funcionan como un cáncer que carcome la sociedad y hace imposible que la vida tenga camino y oportunidades”. (Hugo Chávez, presidente de Venezuela, 2 de octubre)

 

· “La doble crisis económica y política ha hecho de Italia el enfermo de Europa”. (El Periódico de Catalunya, 6 de agosto)

 

· “La crisis necesita un tratamiento de choque, porque no es sólo una crisis financiera, sino de todo el sistema democrático. No hay metástasis pero puede haberla si no se produce ese tratamiento de choque, y hay que decir que ya hay órganos sensibles del cuerpo democrático muy dañados”. (La Gaceta de los Negocios, 30 de septiembre)

 

· “El magnate T. Boone Pickens cuenta con varios fondos de inversión sectoriales de energía renovable que le están jugando una mala pasada debido a la metástasis de la crisis financiera en otros sectores industriales”. (El Mundo, 28 de septiembre)

 

· “El sistema financiero de EE UU está enfermo de endeudamiento crediticio”. (El País, 29 de septiembre)

 

 

Nada que objetar, si se tratara de una comparación más equilibrada. Pero al describir la crisis económica como una “enfermedad vergonzosa” (¿por qué una enfermedad habría de ser “vergonzosa”?) o como un “cáncer que carcome la sociedad”, se ofrece una visión negativa de la enfermedad y por extensión de las personas enfermas. Al utilizar siempre metáforas negativas, se representa a las personas que tienen una enfermedad como una anomalía del sistema, un hecho pernicioso e incluso declaradamente vergonzoso.

 

 

Este tipo de representaciones negativas contribuyen a perpetuar reacciones de rechazo o negación ante la enfermedad y generan desesperanza e impotencia. No se trata de corrección política o de no poder llamar a las cosas por su nombre. Todo lo contrario. Se trata de ser un poco más exigentes con los mensajes que damos y recibimos y de ir un poco más allá, de aproximarse  a los fenómenos de salud y enfermedad desde un punto de vista más complejo.

 

En la economía, hay ciclos de bonanza y ciclos de crisis. En la vida de las personas, hay períodos de salud y periodos de enfermedad. Con un poco más de esfuerzo, seguro que es posible apostar por imágenes, analogías y discursos que ayuden a comprender esos procesos y que no produzcan confusión, sensacionalismo o directamente desinformación.

 





Enredad@s, contra el cáncer de mama

9 10 2008

         Artículo PR Salud

 

La iniciativa “La Lucha sigue” contra el cáncer de mama ha comenzado a recibir adhesiones en la red.
La web PR Noticias publicó el pasado 3 de octubre un artículo con el título “La red, contra el cáncer de mama” sobre la campaña reivindicativa y de concienciación promovida por el blog Salud, comunicación y género. Por su parte, el pasado 6 de octubre, el blog “La ciudad de las diosas” también se hizo eco de esta iniciativa.

La Lucha sigue” es una campaña lanzada desde este blog, con motivo de la celebración el 19 de octubre del Día Mundial contra el cáncer de mama, con el objetivo de contribuir a concienciar sobre los retos colectivos que plantea esta enfermedad a nivel sanitario, político y social.

Salud, comunicación y género, quiere dar las gracias a PR Noticias por su colaboración en la difusión de la campaña, al blog La ciudad de las diosas por su adhesión y a Dones en Xarxa por seleccionar a Salud, comunicación y género como blog del mes.

 

 

 

 





La lucha sigue

1 10 2008
La lucha sigue es una iniciativa independiente lanzada en octubre de 2008 desde el blog Salud, comunicación y género con el objetivo de contribuir a crear un nueva conciencia pública, preprada para afrontar los retos colectivos que el cáncer de mama plantea a nivel sanitario, político y social.

 

Tras la primera lucha, la lucha por la vida de las mujeres con cáncer de mama, aún queda un largo camino por recorrer para conseguir salvar más vidas, aumentar la supervivencia y mejorar la calidad de vida de las mujeres afectadas. Por eso es necesaria una lucha renovada, que movilice conciencias, que ponga de manifiesto situaciones mejorables para intentar solucionarlas, que visibilice las voces y las experiencias de las afectadas, que promueva la reflexión y el debate públicos, que aporte nuevas ideas y que a la vez siga manteniendo vivas las reivindicaciones históricas pendientes.

 

Es mucho lo que se ha conseguido y mucho también el trabajo que aún falta por hacer. Es hora de acabar con la burocracia de la sanidad pública, con las largas colas para programar los tratamientos, con los teléfonos que nadie contesta o que siempre comunican, con la despersonalización, con la falta de intimidad e información, con el paternalismo hacia las mujeres con cáncer de mama, con el tabú, con el estigma, con los prejuicios, con la discriminación.

 

Es hora de seguir luchando contra el cáncer de mama en todos los ámbitos. La lucha sigue plantea las siguientes reivindicaciones:

 

1. A nivel sanitario:

 

· Un modelo de atención médica integral y de calidad, basada en equipos multidisciplinares que incluya asesoría oncológica, apoyo psicológico y servicios sociales de fisioterapia.

 

· La generalización de la técnica del ganglio centinela, que permite intervenciones quirúrgicas menos agresivas y más respetuosas con la integridad física y psicológica de las afectadas.

 

· La reconstrucción mamaria garantizada para toda mujer que lo desee en un tiempo que no exceda el médicamente necesario desde la mastectomía.

 

· Que se involucre a las mujeres con cáncer de mama en la toma de decisiones médicas sobre su tratamiento, que se respete su autonomía y su derecho a decidir sobre sí mismas y sobre su cuerpo, así como sobre el papel que quieren desempeñar en su propia recuperación.

 

· Gratuidad de pelucas y de drenajes linfáticos.

 

· Mejora de los flujos de información y de comunicación médico-paciente.

 

· Aumento de especialistas y de recursos en los hospitales, para acabar con la saturación en consultas y quirófanos.

 

· Acceso igualitario de las mujeres a los sistemas de detección y diagnóstico precoz, sin que haya lugar a diferencias territoriales.

 

· La creación de registros de cáncer y tumores.

 

· La creación de protocolos de información y de atención específica para mujeres jóvenes con cáncer de mama, para responder de un manera más eficaz a las necesidades y problemas concretos que plantean las mujeres en edad fértil.

 

2.  A nivel político:

 

· Que la lucha contra el cáncer de mama sea considera por los gobiernos como una prioridad de política sanitaria, cuyas estrategias sean realmente eficaces en prevención, detección precoz, diagnóstico, tratamiento y seguimiento posterior.

 

· Compromiso y apoyo oficiales, con fondos y recursos, a una investigación independiente, en especial acerca de las causas del cáncer de mama, que desemboque en la articulación de una auténtica política de prevención.

 

· Regulación medioambiental que restrinja el uso de elementos sospechosos de ser potencialmente cancerígenos.

 

· Legislación orientada a evitar cualquier tipo de discriminación laboral y social de las mujeres con cáncer de mama.

 

3. A nivel social:

 

· Una aproximación diferente al fenómeno del cáncer de mama por parte de la sociedad, basada en el respeto y la solidaridad hacia las personas afectadas y alejada de oscurantismos, dramatismos y victimizaciones inútiles.

 

· Una educación en temas de salud para las familias, las escuelas y los institutos.

 

· La promoción de una cultura médico-científica de calidad desde los medios de comunicación, así como una información periodística especializada, rigurosa y responsable sobre cáncer y salud, que huya de la espectacularización, el sensacionalismo y los estereotipos.

 

Porque el cáncer de mama es nada menos y nada más que una enfermedad.

 

Si desea sumarse a esta iniciativa, puede dejar un comentario de adhesión aquí. 





El 17% de las mujeres españolas nunca se ha hecho una revisión ginecológica

13 08 2008

El 52% de las jóvenes españolas de entre 16 y 24 años no ha acudido a una consulta ginecológica en ningún momento de su vida, como tampoco lo ha hecho nunca el 28% de las mujeres de 20 a 29 años, ni el 17% de las españolas de cualquier edad.

Al parecer, la vergüenza, el miedo a la exploración ginecológica y la falta de tiempo son las razones por las que se evitan esas visitas, según una encuesta de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) a 1.265 mujeres de toda España de entre 12 y 74 años.

El estudio, sin embargo, no menciona otras posibles causas que podrían ayudar a explicar las razones de la desmotivación para ir a la consulta ginecológica, como podrían ser la insuficiente calidad de la atención, consecuencia de la saturación de la sanidad pública, o la enorme tardanza en conseguir cita por la considerable lista de espera que acumulan los servicios públicos de ginecología.

Gráfico El Periódico, 2-7-2008





Hacia la corresponsabilidad en los cuidados a familiares dependientes

27 07 2008

Según la última Encuesta de Población Activa difundida por el Instituto Nacional de Estadística, un total de 384.100 personas trabajaron a tiempo parcial en 2007 para poder cuidar a personas dependientes. De ellas, el 98% fueron mujeres.

Esta cifra evidencia un desequilibrio estructural de género en el sistema de atención a familiares dependientes en España, que acarrea serias repercusiones a nivel económico, laboral, social y de salud para las mujeres cuidadoras.

Al deterioro físico, psíquico y emocional producido por la sobrecarga que suele suponer el cuidado de familiares enfermos, hay que sumar la exclusión del mercado laboral, la precariedad económica presente y futura al verse afectados sus ingresos y sus pensiones y la pérdida de relaciones sociales y de oportunidades de desarrollo personal y profesional.

No es justo que socialmente se siga exigiendo en exclusiva a las mujeres la obligación de asumir la responsabilidad principal de los cuidados. Necesitamos equilibrar las contribuciones de hombres y mujeres en el ámbito familiar. Nos urge encontrar nuevas formulas mas respetuosas con el derecho a la igualdad de oportunidades, nuevos modelos basados en la corresponsabilidad y la solidaridad, no solo entre hombres y mujeres, sino tambien entre otros agentes sociales como son las empresas y el estado.

Para alcanzar cotas mas altas de bienestar para personas y familias y para hacer efectivo el derecho a la igualdad de oportunidades, necesitamos unas políticas públicas que promuevan, como dice Naciones Unidas[1], “un cambio de mentalidad para redistribuir socialmente el costo de la carga de las tareas de cuidado equitativamente entre hombres y mujeres, entre Estado, familia, comunidad y empresas”.

 
 

 


[1] Informe sobre Desarrollo Humano 1999. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Página 83. Disponible en: http://pnud.sc17.info/files/InfoMundiales/IDH%201999.pdf

 

 

 





La belleza como instrumento de control

10 07 2008

Con una virulencia inédita hasta nuestros días, con unas estrategias cada vez más agresivas, los medios de comunicación y en especial la industria publicitaria insisten en difundir un modelo de belleza que presenta el cuerpo de las mujeres como un espacio de imperfecciones que hay que corregir.

 

Se nos imponen dietas, alimentos light, largas sesiones de gimnasio, spas, productos de belleza e incluso cirugía invasiva. ¿Por qué nos sometemos a estas prácticas? ¿Quién marca estas pautas? ¿Quién opina y quién decide sobre nuestros cuerpos? ¿Quién pone tan ingente empeño en generar insatisfacción para después ofrecer soluciones? 

 

La cultura imperante es cada vez más violenta con las mujeres, violencia no sólo física sino también simbólica. Física, porque se presenta una imagen distorsionada del cuerpo y se incentiva a invertir tiempo, dinero y energía en tratar de conseguir a cualquier precio cánones de belleza irreales e inalcanzables. Simbólica, porque se presenta la belleza no sólo como una cuestión de apariencia sino también de comportamiento, es decir, para conseguir éxito social hay que adaptarse y ceñirse a los roles establecidos.

 

El actual estilo de vida occidental permite a las mujeres el acceso a la vida pública, al mundo laboral y a la educación. Pero establece otros métodos de control. Imponiendo masivamente la ideología de la belleza, la sociedad enseña a las mujeres a medir su éxito personal, profesional y social en términos de apariencia física y de adecuación a los roles.  

 

Las presiones sobre las mujeres son hoy en día si cabe más fuertes que nunca, más sutiles, pero tan dañinas e intelectual y políticamente tan desmovilizadoras para las generaciones actuales de mujeres como fueron en su día la religión y el patriarcado.

 

 

 

Las poderosas industrias de la moda y la cosmética difunden unos cánones ficticios e imposibles y explotan la imagen de las mujeres en beneficio propio. Necesitan de la insatisfacción de las mujeres con sus cuerpos para seguir obteniendo beneficios. La insatisfacción corporal, masivamente inoculada como un virus en las mujeres de las sociedades occidentales, se ha convertido en el gran negocio del siglo XXI y en un rentable y eficaz instrumento de control.

 

Si la publicidad y los medios de comunicación tradicionales no son capaces de presentar imágenes y mensajes respetuosos con los cuerpos de las mujeres, salvo quizá en muy contadas ocasiones, los nuevos medios (webs, blogs, foros), más participativos, ofrecen la oportunidad de escuchar otras voces. Usemos, pues, las herramientas de que disponemos para hacer frente a las imposiciones de las grandes corporaciones que nos dicen qué aspecto debemos tener y cómo nos debemos comportar. Reivindiquemos, decidamos, difundamos imágenes y mensajes alternativos, más acordes con nuestra realidad, para poder vivir como quienes en verdad somos.

 

Permanezcamos alerta a las agresiones, porque en definitiva lo que está en juego es nuestra salud física y mental.

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Para profundizar:

 

 

Wolf, Naomi. The Beauty Myth. How Images of Beauty Are Used Against Women. New York, William Morrow and Company, 1991.

 





Aborto, divorcio e inmigración: ¿por qué en negativo?

30 06 2008

El pasado 29 de junio,  La Gaceta de los Negocios publicaba un artículo de Jorge Bustos, bajo el título España, número uno en récords negativos, en el que el autor enumeraba una lista de supuestos “ámbitos negativos” en los que, al parecer, España ocupa el primer lugar.

 

El autor calificaba de “records negativos” fenómenos tan dispares como el incremento en el número de divorcios, las cifras sobre interrupción voluntaria del embarazo o los últimos datos sobre inmigración, sin ofrecer ningún tipo de razonamiento acerca de por qué habrían de considerarse esos acontecimientos como “ámbitos negativos”.

 

Según se desprende del texto, y a pesar de ser un derecho legalmente reconocido por la legislación española, el autor parece considerar el hecho de que las mujeres puedan decidir libremente acerca de su maternidad, como un acto “punible” y menciona peyorativamente a España como “la abanderada de la baja natalidad y del aborto más o menos impune”.

Tras incluir el consumo de psicofármacos legales en su dudosa lista de “records negativos” encabezados por España, a continuación le toca a la inmigración: “España es el país que más ha crecido por causa de la inmigración, pasando ésta de suponer 500.000 personas en 1996, a 5,22 millones en 2007”. Se vislumbra aquí una concepción de la inmigración como una lacra y, al incluirla en su recopilación de supuestos “ámbitos negativos” en los que destaca España, se ofrece una imagen negativa de las personas inmigradas, haciendo ostentación de una lamentable falta de responsabilidad y de respeto.

De nuevo comprobamos lo fácil que resulta sucumbir ante tópicos y prejuicios y cómo se opta por culpabilizar y demonizar a ciertas personas y colectivos, a los que se acusa de ser los causantes de todos los “males” que afectan al país, en un desagradable discurso de marcado carácter moralizante, misógino y xenófobo.





Adiós a la “larga y penosa enfermedad”: hablemos de cáncer

27 05 2008

 

 

Los principales diarios de información general se hicieron eco el pasado 27 de mayo de la noticia de la muerte del director de cine, actor y productor estadounidense Sydney Pollack e informaron abiertamente de la causa de su fallecimiento: cáncer.

 

Así, el diario ABC afirmaba: “Un cáncer le ha arrebatado la vida al director de cine Sydney Pollack”. El País anunciaba en la entradilla que “el cineasta ha muerto en su domicilio de Pacific Palisades a causa de un cáncer”. El Periódico y Público optaron por una nota de la agencia Efe con el texto: “El director de cine Sydney Pollack ha fallecido hoy a los 73 años, víctima de un cáncer, en su casa de Los Ángeles”. La Razón, también con el texto de la agencia Efe, tituló: “Fallece Sydney Pollack víctima de un cáncer”. El Mundo, en una información de Efe y Reuters, anunció que “Sydney Pollack ha fallecido a los 73 años en su casa de Los Ángeles, víctima de un cáncer que se le había diagnosticado hace 10 meses”. Y finalmente La Vanguardia en un subtítulo decía: “El autor de ‘Memorias de África’, ‘Tootsie’ y ‘Danzad , danzad, malditos’ muere a los 72 años víctima de un cáncer en su casa de Los Ángeles”.

 

Resulta alentador comprobar cómo la mayoría de los medios han conseguido, en esta ocasión, evitar la tan extendida tendencia al uso de clichés, o directamente de eufemismos, para referirse al cáncer e incluso a la muerte por cáncer. Se acabó de una vez por todas el empleo de la tan desafortunada frase “falleció de una larga y penosa enfermedad”.

 

Como muy bien ha explicado en muchas ocasiones Albert Jovell, Presidente del Foro Español de Pacientes, “los usos de la palabra cáncer son muy curiosos. Cuesta de usar cuando se tiene que utilizar y no hay ningún problema para nombrarla en situaciones donde puede ser inadecuada o reemplazada con mayor acierto semántico por otras”. 

 

En este sentido, todavía hoy vemos con demasiada frecuencia cómo los medios de comunicación se refieren a fenómenos como el terrorismo, la inseguridad ciudadana, la violencia machista, el tráfico de drogas, la siniestralidad laboral, el paro, etc. como un “cáncer social”, expresión que contribuye a difundir una imagen peyorativa de los enfermos de cáncer.

El desconocimiento del fenómeno del cáncer crea confusión, rechazo e incluso discriminación. Y es muy probable que la idea del cáncer que pueda tener una persona que no lo ha vivido directamente ni en su entorno más cercano esté formada casi exclusivamente por los mensajes que recibe de los medios de comunicación. De ahí, por un lado, la importancia de una información periodística especializada de calidad respecto al cáncer y, por otro, la necesidad de un ejercicio de responsabilidad de la profesión periodística en general a la hora de utilizar un lenguaje que no hiera la sensibilidad de los afectados y que contribuya a desterrar tópicos o ideas erróneas sobre la enfermedad.

Evitemos las frases hechas, huyamos de los eufemismos, llamemos a las cosas por su nombre, seamos críticos ante expresiones que puedan resultar ofensivas y a la hora de informar hagámoslo con responsabilidad y rigor.





No al paternalismo en las campañas contra el cáncer de mama

18 05 2008

 

La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), en su última campaña contra el cáncer de mama, lanzada en octubre de 2007, utiliza el siguiente mensaje, en el que un padre, un marido y un hijo le dicen a una mujer: “¿No dices que por mí harías cualquier cosa? Hazte una mamografía”.

 

Aunque se presupone buena voluntad en el objetivo final, es decir, sensibilizar a las mujeres para que se hagan mamografías para avanzar en la detección precoz del cáncer de mama, el mensaje al que recurre la AECC resulta absolutamente trasnochado e inadecuado. Según la AECC, la campaña va dirigida fundamentalmente al entorno masculino de la mujer para que tome conciencia y se implique en el cuidado de la salud de las mujeres que quiere y las anime a hacerse esta prueba.

 

Sin embargo, bajo ese planteamiento aparentemente inocuo, subyace una actitud paternalista que conlleva una concepción de las mujeres como eternas menores de edad mental, incapaces de tomar sus propias decisiones, ni siquiera las que afectan a su propia salud, y siempre necesitadas de consejos y orientación por los hombres de la familia.

 

Esta campaña alienta y perpetúa la sumisión, dependencia, entrega, abnegación. Contribuye a presentar la subordinación de la mujer a una figura masculina (padre, marido, hijo, nieto, hermano) como algo “normal” y abunda en el imperativo de que las mujeres debemos cuidarnos porque somos madres, esposas, hijas, hermanas, nietas, no por nosotras mismas, porque somos personas. En este sentido, ofrece una imagen de la mujer que en nada ayuda a la superación de desigualdades históricas.

 

Además, si una mujer sana es incapaz de tomar sus propias decisiones y de cuidar de sí misma, ¿qué debe entonces esperarse de una mujer enferma? Flaco favor le hace esta campaña a las mujeres con cáncer de mama.

 

Y finalmente el recurso a la pregunta “¿No dices que por mí harías cualquier cosa?” en boca de las figuras del hijo, el marido o el padre implica en sí la afirmación de que una mujer debe hacer cualquier cosa por los hombres de su vida.

 

Mensajes de este tipo contribuyen a mantener modelos obsoletos que incluso pueden acabar causando lo que pretendían evitar: discriminación. Se trata de una grave falta de coherencia, rigor y seriedad por parte de una entidad que debería ser capaz de mostrar más sensibilidad y respeto hacia las mujeres en general y hacia las mujeres con cáncer de mama en particular.

 

Como afirma Ángeles Cabria (1), “queda mucho por hacer para seguir incrementando la detección precoz del cáncer de mama en las mujeres, pero el trabajo debe de continuarse a través de la excelencia en la información y en la accesibilidad al tratamiento, y no en base a mensajes con chantajes emocionales que ya no tienen lugar en una sociedad equitativa”.

 

 


(1) CABRIA, ÁNGELES. Te doy mis pechos. Diario Montañés, 3 de noviembre de 2007.  




Bienvenida

14 05 2008

 

Forma, 1948. Eduardo Chillida.

“Si analizamos por qué las mujeres sufren agresiones, la multitud de formas de violencia que las mujeres padecen, ya sean los crímenes en nombre del honor o la mutilación genital, todos ellos se basan en la idea de que las mujeres no deben controlar su sexualidad.”

Charlotte Bunch