No al paternalismo en las campañas contra el cáncer de mama

18 05 2008

 

La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), en su última campaña contra el cáncer de mama, lanzada en octubre de 2007, utiliza el siguiente mensaje, en el que un padre, un marido y un hijo le dicen a una mujer: “¿No dices que por mí harías cualquier cosa? Hazte una mamografía”.

 

Aunque se presupone buena voluntad en el objetivo final, es decir, sensibilizar a las mujeres para que se hagan mamografías para avanzar en la detección precoz del cáncer de mama, el mensaje al que recurre la AECC resulta absolutamente trasnochado e inadecuado. Según la AECC, la campaña va dirigida fundamentalmente al entorno masculino de la mujer para que tome conciencia y se implique en el cuidado de la salud de las mujeres que quiere y las anime a hacerse esta prueba.

 

Sin embargo, bajo ese planteamiento aparentemente inocuo, subyace una actitud paternalista que conlleva una concepción de las mujeres como eternas menores de edad mental, incapaces de tomar sus propias decisiones, ni siquiera las que afectan a su propia salud, y siempre necesitadas de consejos y orientación por los hombres de la familia.

 

Esta campaña alienta y perpetúa la sumisión, dependencia, entrega, abnegación. Contribuye a presentar la subordinación de la mujer a una figura masculina (padre, marido, hijo, nieto, hermano) como algo “normal” y abunda en el imperativo de que las mujeres debemos cuidarnos porque somos madres, esposas, hijas, hermanas, nietas, no por nosotras mismas, porque somos personas. En este sentido, ofrece una imagen de la mujer que en nada ayuda a la superación de desigualdades históricas.

 

Además, si una mujer sana es incapaz de tomar sus propias decisiones y de cuidar de sí misma, ¿qué debe entonces esperarse de una mujer enferma? Flaco favor le hace esta campaña a las mujeres con cáncer de mama.

 

Y finalmente el recurso a la pregunta “¿No dices que por mí harías cualquier cosa?” en boca de las figuras del hijo, el marido o el padre implica en sí la afirmación de que una mujer debe hacer cualquier cosa por los hombres de su vida.

 

Mensajes de este tipo contribuyen a mantener modelos obsoletos que incluso pueden acabar causando lo que pretendían evitar: discriminación. Se trata de una grave falta de coherencia, rigor y seriedad por parte de una entidad que debería ser capaz de mostrar más sensibilidad y respeto hacia las mujeres en general y hacia las mujeres con cáncer de mama en particular.

 

Como afirma Ángeles Cabria (1), “queda mucho por hacer para seguir incrementando la detección precoz del cáncer de mama en las mujeres, pero el trabajo debe de continuarse a través de la excelencia en la información y en la accesibilidad al tratamiento, y no en base a mensajes con chantajes emocionales que ya no tienen lugar en una sociedad equitativa”.

 

 


(1) CABRIA, ÁNGELES. Te doy mis pechos. Diario Montañés, 3 de noviembre de 2007.  
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