España baja siete puestos en el Índice de Disparidad entre Géneros 2008

17 11 2008

España ha retrocedido este año siete posiciones en el ranking del Foro Económico Mundial que evalúa la reducción de las disparidades de géneros entre hombres y mujeres.

Nuestro país ha pasado del décimo al decimoséptimo puesto del total de 130 países, debido a un incremento en la brecha que separa los salarios entre hombres y mujeres en puestos de trabajo similares, así como en una disminución del número de mujeres en puestos de poder, según datos recogidos en el último Informe Global de Disparidad entre Géneros.

 

Informe Global de Disparidad entre Géneros 2008

Fuente: Informe Global de Disparidad entre Géneros 2008

El informe analiza los progresos en materia de educación, salud y participación económica y política de las mujeres en 130 países que suman el 92% de la población mundial. Noruega encabeza el ranking de países con menor disparidad de igualdad entre hombres y mujeres, seguida de Finlandia, Suecia, Islandia y Nueva Zelanda.

 

Más del 75% de los países estudiados ha mejorado sus resultados generales y, en conjunto, se ha progresado en la reducción de la disparidad a nivel educacional, poder político y participación económica, mientras que se ha ampliado en salud.

 

Informe Global de Disparidad entre Géneros 2008 (cifras por categorias en España).

Fuente: Informe Global de Disparidad entre Géneros 2008 (cifras por categorías en España).

Por su parte, España ha mejorado en la reducción de la disparidad a nivel educacional, en salud y en poder político, pero ha aumentado la desigualdad en participación económica. No en vano, las mujeres españolas siguen sufriendo las tasas más altas de paro, los mayores  índices de temporalidad y de precariedad laboral y los salarios más bajos.

 

The difference





La crisis económica y la socorrida metáfora de la enfermedad

7 11 2008

 

Desde que estalló la crisis de las hipotecas basura en Estados Unidos, los medios de comunicación y los analistas económicos han adoptado el lenguaje de la medicina y han hecho gala de una amplia gama de terminología médica para describir la situación provocada por la crisis económica. Se ha hablado de síntomas, de diagnóstico, de infecciones, de riesgo de contagio, de metástasis, de cáncer, de tratamientos de choque, de intervenciones quirúrgicas, de pronósticos desfavorables, de convalecencia, de enfermedad terminal.

 

Nadie ha podido resistirse a la comparación. Desde la política, la economía y el periodismo, se han sucedido los ejemplos de uso metafórico del lenguaje médico.

 

· “La crisis económica es como un enfermo de cáncer que no responde  a la quimioterapia.” (Intereconomía TV)

 

· “La verdad es que llevamos unas semanas que nos acercamos al quiosco como el que visita al oncólogo, pensando que la situación no tiene remedio.”  (La Vanguardia, 8 de octubre)

 

· “La actual crisis financiera es una “enfermedad vergonzosa” (Richard Fisher, Presidente de la Fed de Dallas, el 25 de septiembre)

 

· “La crisis financiera global actual es una de las consecuencias del capitalismo, cuyas fases funcionan como un cáncer que carcome la sociedad y hace imposible que la vida tenga camino y oportunidades”. (Hugo Chávez, presidente de Venezuela, 2 de octubre)

 

· “La doble crisis económica y política ha hecho de Italia el enfermo de Europa”. (El Periódico de Catalunya, 6 de agosto)

 

· “La crisis necesita un tratamiento de choque, porque no es sólo una crisis financiera, sino de todo el sistema democrático. No hay metástasis pero puede haberla si no se produce ese tratamiento de choque, y hay que decir que ya hay órganos sensibles del cuerpo democrático muy dañados”. (La Gaceta de los Negocios, 30 de septiembre)

 

· “El magnate T. Boone Pickens cuenta con varios fondos de inversión sectoriales de energía renovable que le están jugando una mala pasada debido a la metástasis de la crisis financiera en otros sectores industriales”. (El Mundo, 28 de septiembre)

 

· “El sistema financiero de EE UU está enfermo de endeudamiento crediticio”. (El País, 29 de septiembre)

 

 

Nada que objetar, si se tratara de una comparación más equilibrada. Pero al describir la crisis económica como una “enfermedad vergonzosa” (¿por qué una enfermedad habría de ser “vergonzosa”?) o como un “cáncer que carcome la sociedad”, se ofrece una visión negativa de la enfermedad y por extensión de las personas enfermas. Al utilizar siempre metáforas negativas, se representa a las personas que tienen una enfermedad como una anomalía del sistema, un hecho pernicioso e incluso declaradamente vergonzoso.

 

 

Este tipo de representaciones negativas contribuyen a perpetuar reacciones de rechazo o negación ante la enfermedad y generan desesperanza e impotencia. No se trata de corrección política o de no poder llamar a las cosas por su nombre. Todo lo contrario. Se trata de ser un poco más exigentes con los mensajes que damos y recibimos y de ir un poco más allá, de aproximarse  a los fenómenos de salud y enfermedad desde un punto de vista más complejo.

 

En la economía, hay ciclos de bonanza y ciclos de crisis. En la vida de las personas, hay períodos de salud y periodos de enfermedad. Con un poco más de esfuerzo, seguro que es posible apostar por imágenes, analogías y discursos que ayuden a comprender esos procesos y que no produzcan confusión, sensacionalismo o directamente desinformación.