De faldas, cofias, delantales y otras imposiciones reales y simbólicas

13 12 2008

Uniforme Enfermera, Dibujo publicado por juanrojo el 10 abril de 2008 en LaComunidad

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha desestimado una demanda contra las Clínicas Pascual en relación a la obligación para las enfermeras y auxiliares de enfermería de usar un uniforme formado por falda, cofia, delantal y medias, al considerar que no supone discriminación por razón de sexo ni constituye un problema en materia de salud laboral. El Tribunal andaluz afirma en su sentencia que dicha imposición responde a “consideraciones organizativas con la finalidad de dar a la clientela una buena imagen de la empresa”.

 

El tribunal avala así la conducta de la clínica gaditana San Rafael que redujo en 30 euros el sueldo de las enfermeras que usaron pantalón sanitario en vez del uniforme reglamentario con falda, delantal, cofia y medias.

 

Al parecer, la dirección de la clínica argumenta que el uniforme con falda obedece a la necesidad de dar buena imagen de la clínica, de dónde se infiere que una enfermera sólo puede dar buena imagen con falda, es decir, mostrando parte de su cuerpo y ofreciendo una imagen servicial con cofia y delantal, lo cual es intrínsecamente discriminatorio y atenta directamente contra la dignidad de estas mujeres, pues a estas enfermeras se les imponen consideraciones estéticas por el sólo hecho de ser mujeres y se anteponen criterios estéticos y de imagen por encima de los de eficiencia profesional y seguridad laboral para las trabajadoras.

 

Si el uso de la falda realmente diera a la clientela una buena imagen de la empresa (afirmación, por otra parte, bastante cuestionable), entonces todo el personal, hombres y mujeres, tendría que usar falda.

 

Se trata de un sexismo simbólico con repercusiones reales. Se impone el uso de ciertos elementos distintivos que confieren un estatus diferente a hombres y a mujeres. A pesar de desempeñar el mismo trabajo y tener las mismas responsabilidades, las mujeres están obligadas a usar esos elementos diferenciales, porque tienen una función simbólica: les confieren ciertos atributos construidos socialmente (abnegación, vocación de servicio, docilidad, obediencia, subordinación).

 

Como argumenta el presidente del colegio de enfermería de Cádiz, Rafael Campos en declaraciones al diario Público, “un uniforme no puede ser identificativo de papeles sociales ni culturales, ni de modelos ancestrales, sexistas y trasnochados para la mujer”.

 

Aunque pueda parecerlo, no es una cuestión banal. Como en la mayoría de ocasiones, se trata de un problema de poder.

 

Por si había alguna duda, la Sala que ha dictado la sentencia está compuesta exclusivamente por magistrados y, por lo que parece, no especialmente comprometidos con la defensa de derechos fundamentales como la igualdad y la no discriminación.