¿Error humano o error sistémico?

16 07 2009

Hospital Hregorio MarañónAsistimos con perplejidad durante estos días a la noticia de la muerte del pequeño Ryan en el hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde permanecía ingresado desde su nacimiento el pasado 29 de junio.

Ryan era un bebé prematuro nacido por cesárea a las 28 semanas de gestación, tan sólo varias horas antes de que su madre, Dalila Mimoumi, se convirtiera en la primera víctima mortal de la gripe A en España, tras peregrinar tres veces por los servicios sanitarios madrileños hasta que finalmente fue ingresada en la UCI del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Su hijo, Ryan, falleció también el pasado 13 de julio, no de gripe A, como podría esperarse, sino tras recibir alimentación por vía intravenosa, en lugar de nasogástrica.

La investigación judicial deberá determinar lo ocurrido y establecer las responsabilidades civiles y penales oportunas, pero parece muy difícil explicar cómo pudo cometerse un error tan grave. En muchos hospitales españoles los tubos están perfectamente diferenciados con colores u otros elementos identificativos, precisamente para no cometer este tipo de fallos fatales. En algunos países europeos, además, los catéteres que se usan para administrar medicación y alimentación son incompatibles entre sí, lo que evita errores como el ocurrido con Ryan. ¿Cómo es posible que precauciones tan elementales no estén protocolizadas y sean de obligatorio cumplimiento en todas las unidades de neonatos de cualquier hospital del país?

Las muertes de Dalila y del pequeño Ryan exigen muchas explicaciones y, sobre todo, dejan al descubierto las debilidades de nuestro sistema sanitario. La profesión sanitaria en España es víctima diariamente de una gran presión asistencial, movilidad interna forzosa, plantillas reducidas, condiciones de trabajo bajo mínimos y fuga de profesionales hacia los nuevos hospitales y hacia otros países. El caso del pequeño Ryan no parece únicamente atribuible a un error humano, sino al triste resultado de graves deficiencias de organización hospitalaria, escasez de medios, falta de protocolos de actuación claros y saturación de trabajo.

Ante este tipo de situaciones, los medios de comunicación no deben simplemente informar de los acontecimientos, sino también sobre las circunstancias y las causas que han hecho que una situación así sea posible. Cargar las tintas contra la persona o las personas que cometieron el error médico no sería suficiente ni tampoco justo. Los medios deben informar pero también denunciar situaciones anómalas. Posiblemente tanto Dalila como su bebé Ryan murieron en circunstancias en las que se produjeron fallos de organización en el sistema sanitario. Como ellos, otras 508 personas fallecieron el año pasado por presunta negligencia médica, según datos de la asociación El Defensor del Paciente. Simplemente, estas muertes se pueden y se deben evitar.

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¿Qué es la brecha digital de género?

3 06 2009

Ver imagen en tamaño completoLa Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer celebrada en Beijing en 1995 definió los medios de información y las nuevas tecnologías (TIC) como un sector crucial para lograr mayor igualdad, democracia y justicia social. La Unión Europea, por su parte, ya venía alertando sobre el problema de la baja participación de las mujeres en la Sociedad de la Información desde 1992.

En primer lugar, existe una gran desigualdad para las mujeres en el acceso a las tecnologías de la información a escala mundial. Un análisis del fenómeno de las nuevas tecnologías que no tenga en cuenta esta realidad es un análisis incompleto, puesto que la comprensión de este factor determinante se convierte en clave para entender la situación real del acceso de las mujeres a las nuevas tecnologías y, sobre todo, permite establecer las acciones positivas necesarias para poner estas tecnologías al alcance de toda la población. Por tanto, establecer un diagnóstico riguroso de la situación de acceso y uso de las nuevas tecnologías es el primer paso hacia su democratización. Muy posiblemente, los beneficios sociales de las tecnologías no serán el fruto de una evolución espontánea de la revolución tecnológica, sino que serán el resultado de políticas institucionales concretas.

En este sentido, los estudios muestran que no sólo hay diferencias en el acceso, sino también en la forma en la que mujeres y hombres hacen uso de Internet: los hombres hacen un mayor uso de la Red con fines de consumo y lúdicos, en los que, además, la presencia de productos tecnológicos es más acusada, mientras que las mujeres presentan una tendencia a optar por servicios de contenido práctico y social. En general, las mujeres utilizan Internet como un instrumento para realizar actividades específicas (mantener contacto con amigos y familiares, participar en grupos de diálogo, obtener información y realizar gestiones prácticas). Sólo en poquísimos casos las mujeres que utilizan Internet tienen conocimientos técnicos profundos, hacen un uso avanzado de la red y de sus aplicaciones o ejercen autoridad.

El nuevo modelo social basado en la información conlleva un claro riesgo que puede provocar desequilibrios: si el acceso a la información no es equitativo se añade un nuevo elemento de fractura social a los ya existentes. Así, el concepto de brecha digital hace referencia a la diferencia socioeconómica que se crea entre aquellas comunidades que tienen acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación y aquellas que no. Este término también incluye a las diferencias que hay entre grupos según su posibilidad para utilizar las TIC de forma eficaz, debido a los distintos niveles de alfabetización y capacidad tecnológica.

Brecha digital de género: el concepto

Las mujeres aprovechan cada vez más las TIC en todas las esferas de la vida, pero al mismo tiempo, se produce “una brecha digital de género” manifiesta no sólo en el menor número de mujeres usuarias de las TIC, sino también en la persistencia de desigualdades estructurales específicas de género que constituyen barreras para su acceso y su uso. Al inicio de la aparición de las TIC, se partía de la idea de que no existía la brecha digital, sino que el retraso de algunos sectores, colectivos y países, era un estadio que se superaría con el tiempo y con el crecimiento económico (bastaría poner ordenadores para que la gente los utilizase). Hoy se constata, sin embargo, que hay diversos tipos de brecha digital y que ésta persiste y adquiere nuevas formas. Además de la brecha de acceso, hay una brecha de uso, una brecha de contenidos y una brecha de habilidades tecnológicas[1].

Como hemos visto, las desigualdades no se producen únicamente en el acceso a los equipamientos y en las posibilidades de acceso a Internet (primera brecha), sino que existen además desigualdades en la producción de información y contenidos, es decir, en los orígenes de la información, en la disponibilidad de contenidos y en la identidad de las personas que los emiten (segunda brecha).

Más allá de la desventaja femenina en el acceso a las TIC en general y a Internet en particular, que dibuja una primera brecha digital de género, se confirma la presencia de una segunda brecha digital, de alcance muy superior. Segunda brecha digital de género que no sólo es cuantitativa -determinada por la proporción de personas que acceden a las TIC- sino, también y sobre todo cualitativa, pues viene marcada por las diferencias en habilidades tecnológicas (qué se sabe hacer), en la intensidad (cuánto se hace) y el tipo de uso (qué se hace). Esta situación afecta de manera decisiva a quienes ya están incorporados a estas tecnologías y marca una situación de desigualdad de género de segundo nivel. Supone, en definitiva, la barrera más importante de cara a la incorporación efectiva (o e-inclusión) de más mujeres a Internet y, por tanto, del aprovechamiento de su potencial en términos de capital humano y social[2].

Si el análisis de los usos básicos ya indica la existencia de una segmentación de género en la utilización de la Red, la consideración de los usos avanzados, esto es, las aplicaciones de Internet más innovadoras en el terreno de la comunicación y el ocio, corrobora esa apreciación, al tiempo que plantea la decisiva cuestión de la presencia de otra línea de fractura: la tercera brecha digital de género. Los servicios TIC avanzados de comunicación y ocio tienden a ser menos utilizados por las mujeres. Las diferencias, esto es, la brecha de género, en los usos avanzados de comunicación es especialmente acusada en el caso del envío de mensajes a chats, grupos de noticias o foros de discusión (31%), telefonear a través de Internet (28%), la lectura de blogs (21%) o las videollamadas (14%). La brecha es mucho más acusada en los servicios avanzados de ocio: hay una fuerte desventaja femenina en todos los casos, con una media de diferencia del entorno del 30%. Especialmente aguda es la brecha en lo tocante a los juegos, tanto a su uso en red (58%) como a las descargas (42%)[3].

Esta situación es crucial a la hora de explicar la desigualdad de género en la Sociedad de la Información, en tanto que afecta precisamente al entorno clave en el que se fraguan y lideran los cambios tecnológicos, económicos y sociales. Si esas aplicaciones no están diseñadas para el apoyo y aprovechamiento del 50% de la población, constituyen una barrera para que las TIC contribuyan a la igualdad de género. De hecho, la misma existencia de esta brecha pone en cuestión la sostenibilidad del actual modelo de Sociedad de la Información.

En España, la participación de las mujeres en la Sociedad de la Información es baja, aunque se considera un paso positivo que los datos estadísticos hayan comenzado en algunos casos a ser desglosados por sexos, en consonancia con las directivas de la UE. Existen algunos estudios y experiencias que integran el análisis de género en el estudio de las TIC (Castaño, 2003), pero en general sigue siendo común la tendencia a considerar que las mujeres están afectadas por la “brecha digital” de la misma manera que los hombres, sin tener en cuenta las especificidades englobadas en torno a la “brecha digital de género”.

La brecha digital de género, es decir, la diferencia de puntos entre sexos respecto a los principales indicadores de uso de TIC, afecta en España a las mujeres principalmente en el acceso a Internet. Aunque el volumen de población usuaria de Internet ha aumentado de forma considerable en los últimos años, el porcentaje de mujeres internautas está todavía casi 10 puntos por detrás del correspondiente a los hombres[4].

La brecha digital de género

Diferencia entre porcentajes de hombres y mujeres, 2004-2008

  Brecha digital de género

 Fuente: TICs en los Hogares 2008. Encuesta de INE sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares Españoles, 2008.

Las causas

En general, la literatura y la investigación sobre la brecha digital de género[5] atribuyen su existencia a dos tipos de causas, por una parte las relacionadas con la posición de las mujeres en el mercado de trabajo; por otra, por condicionamientos culturales. 

Se considera que las diferentes disponibilidades de tiempo libre de hombres y mujeres también influyen en las diferencias de acceso y uso de Internet. Las mujeres, al haber asumido casi en exclusiva, el mantenimiento y cuidado del hogar y de las personas dependientes en el ámbito familiar, han dispuesto de menos tiempo que los hombres para emplear en su ocio y en su desarrollo personal y profesional.

La introducción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación se ha producido en buena parte a través del mercado de trabajo. Pero las mujeres se han incorporado más tarde a ese mercado y, como sabemos, todavía hoy sufren una tasa de desempleo mayor. Además, se han incorporado a sectores laborales no excesivamente rápidos en la implantación de las nuevas tecnologías como la educación, la salud y los servicios sociales. Todo ello hace que las mujeres se enfrenten a mayores dificultades en el acceso a las TIC, lo que tiene graves consecuencias para ellas en múltiples planos, desde las mayores dificultades para el acceso a la formación que ofrecen las TIC hasta mayores dificultades en la búsqueda de empleo (téngase en cuenta que se calcula que el 60% de las nuevas oportunidades de trabajo durante los cinco últimos años a nivel europeo ha correspondido al sector de las TIC) o menor acceso a la información y a los recursos que ofrece Internet.

Como afirma Gloria Bonder[6] , si no se realizan esfuerzos consecuentes desde el Estado, las empresas y la sociedad civil para garantizar las oportunidades de acceso y, especialmente, de apropiación de la tecnología de sectores marginalizados y empobrecidos, es altamente probable que las brechas socio-digitales se incrementen (Bonder, 2004).

 


[1] Castaño, Cecilia; Martín, Juan; Vázquez, Susana; Añino, Sara. Observatorio e-igualdad, informe final. Universidad Complutense de Madrid, 2007.

[2] Las brechas digitales de género. Observatorio e-igualdad, Universidad Complutense de Madrid, 2008.

[3] Datos del Observatorio e-igualdad (UCM) a partir de INE 2008.

[4] TICs en los Hogares 2008. Encuesta de INE sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares Españoles, 2008.

[5] Bertomeu, Angustias; Castaño, Cecilia; Sallé, Mª Ángeles. Igualdad en la sociedad de la información. Una sociedad de la información para la Igualdad. 2006.

[6] Bonder, Gloria. Mujeres en ruta hacia la Sociedad del Conocimiento: reflexiones sobre contextos y oportunidades. Cátedra Regional UNESCO Mujer, Ciencia y Tecnología en América  Latina, noviembre 2004.

 

NOTA: Este texto forma parte de un trabajo titulado Género y TIC:  hacia un nuevo modelo más equilibrado o la Sociedad de la Información a dos velocidades, realizado por Amelia Rodríguez para la asignatura Ciencia, tecnología y sociedad del Máster en Comunicación Científica y Periodismo Científico de la UNED y publicado en el Portal de la Comunicación de la UAB. El texto completo está disponible en:  http://www.portalcomunicacion.com/esp/n_aab_lec_1.asp?id_llico=52





Salud, comunicación y género: finalista Web Personal más inclusiva

30 05 2009

 

Finalista T-incluye 2009 Salud, comunicación y género ha sido seleccionada finalista en la categoría Web Personal más inclusiva de los Premios T-incluye 2009, junto con las páginas web Educación para la salud, Las cicatrices transgénicas, La Guachimana y El Laboratorio Violeta.

Los premios T-incluye a las páginas web más inclusivas suponen un reconocimiento simbólico a las mejores prácticas de utilización de contenidos no sexistas en la Web y tienen lugar dentro del proyecto e-Inclusión Colectivos, desarrollado por Fundación CTIC, con financiación del Gobierno del Principado de Asturias, en el marco del programa e-Asturias, y con la colaboración del Instituto Asturiano de la Mujer y del Ayuntamiento de Gijón. 

Salud, comunicación y género quiere dar las gracias a la Fundación CTIC y felicitar a todas las finalistas. 





Los transgénicos siembran dudas

23 04 2009

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La reciente decisión de Alemania de prohibir el cultivo de maíz transgénico ante el temor a los posibles riesgos para el medio ambiente ha recibido una amplia cobertura por parte de los medios de comunicación españoles.

Además de Alemania, otros 7 países europeos (Francia, Austria, Hungría, Grecia, Luxemburgo, Suiza y Polonia) ya han prohibido la siembra del maíz genéticamente modificado y España ahora es el único país de la UE que sigue cultivando este tipo de maíz. Según datos de Greenpeace, en 2008, se cultivaron en España 80.000 hectáreas de maíz transgénico, lo que sitúa a nuestro país como el mayor productor de organismos genéticamente modificados (OGM) de la Unión Europea, al concentrar el 75% de toda la producción del continente.

Dos informes sobre daños a dos especies de insectos (pulga de agua Daphnia Magna y a la mariquita Adalia Bipunctata) publicados recientemente en la revista Archives of Environmental Contamination and Toxicology han servido como base a Alemania para vetar formalmente en su territorio el cultivo de transgénicos. Además, un reciente estudio en Estados Unidos alerta del fracaso en las pretensiones sobre el aumento de la productividad, argumento sobre el que en parte se ha basado la defensa de los transgénicos, como una solución para contribuir a la lucha contra el hambre en los países subdesarrollados.

Desde el sector agrícola existen diferentes opiniones, desde los colectivos de agricultores que esperan conseguir mayor productividad y rentabilidad gracias a los cultivos transgénicos hasta los productores ecológicos que se quejan de la dispersión del polen del maíz transgénico a sus cultivos.

Mientras tanto, asociaciones de consumidores se manifiestan en contra del cultivo y la comercialización de productos transgénicos en España ante la incertidumbre existente en relación a sus efectos sobre la salud de las personas y sus consecuencias en el medio ambiente.

 

En estas circunstancias, la ya de por sí difícil tarea de informar de manera equilibrada se convierte en más difícil todavía. En general, tras analizar con mayor o menor detalle las razones aportadas por la ministra alemana de Asuntos Agropecuarios y de Defensa del Consumidor, Ilse Aigner, para vetar en su país el cultivo de transgénicos, los principales diarios españoles también han reflejado el debate público sobre las implicaciones ecológicas de la liberación de organismos modificados genéticamente en el medio ambiente, así como las potenciales consecuencias para la salud humana de incorporar los productos transgénicos en la cadena alimentaria.

El enfoque más sensacionalista, sin embargo, lo ha protagonizado la Agencia Efe al lanzar el titular “Ministra alemana se ampara en una mariquita para prohibición de transgénicos”.

La implantación de cultivos transgénicos es un debate lleno de controversias y un tema espinoso que supone un desafío para los profesionales de los medios, debido a los diferentes y complicados planos en los que tiene lugar el debate. Por un lado, el debate científico acerca del impacto en la salud y en el medioambiente. Por otro lado, los monumentales intereses económicos en disputa y las posiciones enfrentadas de los diferentes actores implicados: agricultores, asociaciones de consumidores, multinacionales productoras de las semillas, empresas de alimentación, administraciones y grupos de presión ecologistas.





La crisis económica y la socorrida metáfora de la enfermedad

7 11 2008

 

Desde que estalló la crisis de las hipotecas basura en Estados Unidos, los medios de comunicación y los analistas económicos han adoptado el lenguaje de la medicina y han hecho gala de una amplia gama de terminología médica para describir la situación provocada por la crisis económica. Se ha hablado de síntomas, de diagnóstico, de infecciones, de riesgo de contagio, de metástasis, de cáncer, de tratamientos de choque, de intervenciones quirúrgicas, de pronósticos desfavorables, de convalecencia, de enfermedad terminal.

 

Nadie ha podido resistirse a la comparación. Desde la política, la economía y el periodismo, se han sucedido los ejemplos de uso metafórico del lenguaje médico.

 

· “La crisis económica es como un enfermo de cáncer que no responde  a la quimioterapia.” (Intereconomía TV)

 

· “La verdad es que llevamos unas semanas que nos acercamos al quiosco como el que visita al oncólogo, pensando que la situación no tiene remedio.”  (La Vanguardia, 8 de octubre)

 

· “La actual crisis financiera es una “enfermedad vergonzosa” (Richard Fisher, Presidente de la Fed de Dallas, el 25 de septiembre)

 

· “La crisis financiera global actual es una de las consecuencias del capitalismo, cuyas fases funcionan como un cáncer que carcome la sociedad y hace imposible que la vida tenga camino y oportunidades”. (Hugo Chávez, presidente de Venezuela, 2 de octubre)

 

· “La doble crisis económica y política ha hecho de Italia el enfermo de Europa”. (El Periódico de Catalunya, 6 de agosto)

 

· “La crisis necesita un tratamiento de choque, porque no es sólo una crisis financiera, sino de todo el sistema democrático. No hay metástasis pero puede haberla si no se produce ese tratamiento de choque, y hay que decir que ya hay órganos sensibles del cuerpo democrático muy dañados”. (La Gaceta de los Negocios, 30 de septiembre)

 

· “El magnate T. Boone Pickens cuenta con varios fondos de inversión sectoriales de energía renovable que le están jugando una mala pasada debido a la metástasis de la crisis financiera en otros sectores industriales”. (El Mundo, 28 de septiembre)

 

· “El sistema financiero de EE UU está enfermo de endeudamiento crediticio”. (El País, 29 de septiembre)

 

 

Nada que objetar, si se tratara de una comparación más equilibrada. Pero al describir la crisis económica como una “enfermedad vergonzosa” (¿por qué una enfermedad habría de ser “vergonzosa”?) o como un “cáncer que carcome la sociedad”, se ofrece una visión negativa de la enfermedad y por extensión de las personas enfermas. Al utilizar siempre metáforas negativas, se representa a las personas que tienen una enfermedad como una anomalía del sistema, un hecho pernicioso e incluso declaradamente vergonzoso.

 

 

Este tipo de representaciones negativas contribuyen a perpetuar reacciones de rechazo o negación ante la enfermedad y generan desesperanza e impotencia. No se trata de corrección política o de no poder llamar a las cosas por su nombre. Todo lo contrario. Se trata de ser un poco más exigentes con los mensajes que damos y recibimos y de ir un poco más allá, de aproximarse  a los fenómenos de salud y enfermedad desde un punto de vista más complejo.

 

En la economía, hay ciclos de bonanza y ciclos de crisis. En la vida de las personas, hay períodos de salud y periodos de enfermedad. Con un poco más de esfuerzo, seguro que es posible apostar por imágenes, analogías y discursos que ayuden a comprender esos procesos y que no produzcan confusión, sensacionalismo o directamente desinformación.

 





La lucha sigue

1 10 2008
La lucha sigue es una iniciativa independiente lanzada en octubre de 2008 desde el blog Salud, comunicación y género con el objetivo de contribuir a crear un nueva conciencia pública, preprada para afrontar los retos colectivos que el cáncer de mama plantea a nivel sanitario, político y social.

 

Tras la primera lucha, la lucha por la vida de las mujeres con cáncer de mama, aún queda un largo camino por recorrer para conseguir salvar más vidas, aumentar la supervivencia y mejorar la calidad de vida de las mujeres afectadas. Por eso es necesaria una lucha renovada, que movilice conciencias, que ponga de manifiesto situaciones mejorables para intentar solucionarlas, que visibilice las voces y las experiencias de las afectadas, que promueva la reflexión y el debate públicos, que aporte nuevas ideas y que a la vez siga manteniendo vivas las reivindicaciones históricas pendientes.

 

Es mucho lo que se ha conseguido y mucho también el trabajo que aún falta por hacer. Es hora de acabar con la burocracia de la sanidad pública, con las largas colas para programar los tratamientos, con los teléfonos que nadie contesta o que siempre comunican, con la despersonalización, con la falta de intimidad e información, con el paternalismo hacia las mujeres con cáncer de mama, con el tabú, con el estigma, con los prejuicios, con la discriminación.

 

Es hora de seguir luchando contra el cáncer de mama en todos los ámbitos. La lucha sigue plantea las siguientes reivindicaciones:

 

1. A nivel sanitario:

 

· Un modelo de atención médica integral y de calidad, basada en equipos multidisciplinares que incluya asesoría oncológica, apoyo psicológico y servicios sociales de fisioterapia.

 

· La generalización de la técnica del ganglio centinela, que permite intervenciones quirúrgicas menos agresivas y más respetuosas con la integridad física y psicológica de las afectadas.

 

· La reconstrucción mamaria garantizada para toda mujer que lo desee en un tiempo que no exceda el médicamente necesario desde la mastectomía.

 

· Que se involucre a las mujeres con cáncer de mama en la toma de decisiones médicas sobre su tratamiento, que se respete su autonomía y su derecho a decidir sobre sí mismas y sobre su cuerpo, así como sobre el papel que quieren desempeñar en su propia recuperación.

 

· Gratuidad de pelucas y de drenajes linfáticos.

 

· Mejora de los flujos de información y de comunicación médico-paciente.

 

· Aumento de especialistas y de recursos en los hospitales, para acabar con la saturación en consultas y quirófanos.

 

· Acceso igualitario de las mujeres a los sistemas de detección y diagnóstico precoz, sin que haya lugar a diferencias territoriales.

 

· La creación de registros de cáncer y tumores.

 

· La creación de protocolos de información y de atención específica para mujeres jóvenes con cáncer de mama, para responder de un manera más eficaz a las necesidades y problemas concretos que plantean las mujeres en edad fértil.

 

2.  A nivel político:

 

· Que la lucha contra el cáncer de mama sea considera por los gobiernos como una prioridad de política sanitaria, cuyas estrategias sean realmente eficaces en prevención, detección precoz, diagnóstico, tratamiento y seguimiento posterior.

 

· Compromiso y apoyo oficiales, con fondos y recursos, a una investigación independiente, en especial acerca de las causas del cáncer de mama, que desemboque en la articulación de una auténtica política de prevención.

 

· Regulación medioambiental que restrinja el uso de elementos sospechosos de ser potencialmente cancerígenos.

 

· Legislación orientada a evitar cualquier tipo de discriminación laboral y social de las mujeres con cáncer de mama.

 

3. A nivel social:

 

· Una aproximación diferente al fenómeno del cáncer de mama por parte de la sociedad, basada en el respeto y la solidaridad hacia las personas afectadas y alejada de oscurantismos, dramatismos y victimizaciones inútiles.

 

· Una educación en temas de salud para las familias, las escuelas y los institutos.

 

· La promoción de una cultura médico-científica de calidad desde los medios de comunicación, así como una información periodística especializada, rigurosa y responsable sobre cáncer y salud, que huya de la espectacularización, el sensacionalismo y los estereotipos.

 

Porque el cáncer de mama es nada menos y nada más que una enfermedad.

 

Si desea sumarse a esta iniciativa, puede dejar un comentario de adhesión aquí. 





Mujeres ingenieras

29 09 2008

 

El pasado 31 de julio de 2008, Javier Sampedro publicaba en El País un interesante reportaje titulado “Ellas también valen para ingenieras (pero huyen)acerca de las razones por las que las jóvenes españolas aún son minoría en las aulas de las facultades de ingenierías y de otras carreras técnicas o científicas.

 

El autor hacía un impecable y esclarecedor análisis del papel que juegan los prejuicios y los estereotipos sexistas. Definitivamente superadas las teorías que defendían una supuesta menor predisposición genética o una falsa menor capacidad técnica, científica o matemática de las mujeres, por fin llega la hora de explicaciones más serias y rigurosas, basadas en estudios de motivación, barreras culturales, roles de género y otros factores psico-sociales.